Martín se levanta una mañana con la barriga revuelta y no entiende qué le pasa. A lo largo del día, este malestar le acompaña a la escuela, donde, con ayuda de su maestro, empezará a descubrir que el dolor no viene del cuerpo, sino de las emociones que le despiertan algunas palabras.
Martín aprenderá, a través de esta experiencia, que las palabras tienen un poder enorme: pueden dañar, pero también curar, abrazar y dar fuerza.
Una tierna historia que nos recuerda la importancia de hablar con respeto y amor.