La fauna vertebrada que puebla la península Ibérica ha llegado hasta hoy ensayando diferentes estrategias de vida para perpetuarse en un ambiente cambiante y condicionado por los cambios climáticos del Cuaternario y la consiguiente alteración de los ecosistemas. Se trata de adaptaciones morfológicas y fisiológicas adquiridas evolutivamente y relacionadas principalmente con la alimentación, la reproducción y la defensa. Con ellas se desarrollaron destrezas y conductas diversas tanto de competencia como de cooperación, incluyendo movimientos migratorios y desplazamientos de las áreas de distribución. El resultado es una prodigiosa e intrincada diversidad de formas vivas, comportamientos y habilidades que nos hacen admirar aquello que Darwin denominó la grandeza de la vida y entender lo que hay detrás de las distintas maneras de vivir, tomando prestado el término de una de las letras más legendarias del rock ibérico.